sábado, 18 de octubre de 2008

...donde todo lo posible puede existir y todo lo pensable puede expresarse...

No tengo mucho tiempo libre, y el poco que tengo lo dedico a leer, disfrutar del buen cine, aprender "frikadas" informáticas y estar con los que me importan.

Entre mis lecturas, intento los ensayos. Digo los intento, porque se resisten. Pero merece la pena. Aunque solo se asimile un uno por ciento de su contenido, suele ser revelador. Así me ha ocurrido con el ensayo Ariadna y Penélope, de Fernando Zalamea Traba.

Dentro de ese uno por ciento se encierra una idea que expreso aquí de forma literal y referenciada, esperando no ser denunciado por violar ningún derecho de la propiedad intelectual:

"La supuesta validez de toda expresión, por superflua que sea, se opone a las ideas de contrastación, comparación, orden y escala provenientes del pensamiento crítico. Al hilo de impulsos particulares, cada quien configura su propio fragmento de realidad virtual y lo considera tan acertado como cualquier otro. Las consignas aisladas son legión y pulula una subrepticia forma de irracionalidad e intolerancia que consiste sencillamente en no ver más allá de su propio jardín. Una filosofía de la hebra, de la fibra, autónoma y pretendidamente válida "en sí", inmoderada y fervorosamente singular, nos subsume por doquier". (Cursivas del autor)

El libro ofrece una visión clarividente del caos cultural en el que estamos inmersos, donde la relatividad llevada al límite provoca una pérdida de referencia y criterio absolutos. Sin valores ni reglas, normas o referencias, este mundo va sin rumbo, y los que más ganan, a río revuelto, son los especuladores, es todas las vertientes.

Creo que ya basta de ideas densas y delirios, pero quisiera terminar. El libro muestra una cultura matemática emergente, en cierta forma camino de la madurez, que puede dar una idea de lo que se podría avecinar en otras culturas. Interesante.

Hay que abandonar estas ideas de locos, de que toda opinión vale por estúpida que sea, que toda voz que se alce aunque apeste es válida, que para gustos los colores y muerte a la estética, que tolero pues quiero que me toleren, ... y millones más. El hombre siempre se ha regido por ideas extensas, que superan al individuo.

BASTA YA de barbarie y delirio individualista, MUERTE al individualismo y que nazca por fin una consciencia supraindividual, colectiva y global, basada en la confidencia de ideas, que guíe a esta humanidad desorientada.

Terminé.

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